Abrir una canilla y contar con agua es parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, detrás de ese gesto tan simple hay una compleja infraestructura, tareas de mantenimiento, controles, inversiones y un equipo de personas que trabaja todos los días para sostener y mejorar el servicio.
El agua es un recurso fundamental para toda comunidad. Por eso, mejorar su calidad y garantizar las condiciones necesarias para su consumo es uno de los principales desafíos y compromisos de la Cooperativa de Agua y Gas de Recreo (CORE).
La fuente de abastecimiento de agua en Recreo es subterránea. El agua cruda se extrae desde una profundidad aproximada de 24 metros mediante un sistema compuesto por 15 perforaciones: 9 ubicadas en Recreo centro y 6 en Recreo sur.
De manera natural, estas aguas presentan concentraciones elevadas de hierro (Fe) y manganeso (Mn). Estos minerales pueden generar incrustaciones en cañerías y artefactos domiciliarios, además de ocasionar manchas en la ropa y otros inconvenientes para los usuarios.
Para adecuar la calidad del agua a los parámetros exigidos por el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (EnRESS), es necesario aplicar un proceso de tratamiento específico que reduzca la presencia de estos minerales.
Y este desafío no es exclusivo de Recreo. La mayoría de las ciudades y pueblos de la provincia de Santa Fe enfrentan este problema natural vinculado a la calidad del agua subterránea. Resolver esta situación requiere inversiones importantes, planificación y la incorporación de tecnologías específicas.
Con el objetivo de dar respuesta a esta problemática, se realizó una inversión estructural fundamental para la ciudad: la construcción de dos plantas potabilizadoras, una ubicada en Recreo sur (con aportes del gobierno provincial) y otra en Recreo centro (con aportes propios de la Cooperativa). Ambas plantas cuentan con sistemas de tratamiento basados en el Proceso BioCIS-UNR®, una tecnología desarrollada para el abatimiento biológico de hierro y manganeso.
El proceso consiste en una primera etapa de aireación del agua cruda, seguida por una doble etapa de filtración biológica, que permite reducir la concentración de los minerales presentes naturalmente en el agua subterránea. Este sistema representa una transformación profunda en la infraestructura del servicio de agua potable de Recreo y constituye una respuesta concreta a un problema histórico de nuestra ciudad.
El tratamiento para la mejora de la calidad del agua no termina con la remoción de hierro y manganeso, sino que se complementa con la dosificación controlada de hipoclorito de sodio, ajustada cuidadosamente para asegurar una correcta desinfección y prevenir posibles riesgos de contaminación bacteriana.
Este control permite evitar tanto una dosificación insuficiente como un exceso de cloro, buscando garantizar las condiciones necesarias para la distribución de agua potable a la comunidad.
Como dijimos, la problemática del hierro y el manganeso en las aguas subterráneas es compartida por numerosas localidades de la región. Pero no todas han podido realizar las inversiones necesarias para incorporar sistemas específicos de tratamiento.
Por eso, el caso de Recreo representa un avance significativo. Hoy, nuestra ciudad cuenta con dos plantas potabilizadoras en funcionamiento con sistemas de abatimiento de hierro y manganeso. Esta infraestructura nos distingue en la región y representa, sin dudas, un verdadero orgullo recreíno.
Detrás de este logro hay años de planificación, inversión, trabajo técnico y un compromiso sostenido con la mejora de un servicio esencial para miles de familias. Desde la CORE seguimos invirtiendo y trabajando para fortalecer la capacidad de tratamiento y continuar mejorando el servicio.
Pero también creemos que es fundamental que la comunidad conozca qué hay detrás del agua que llega a sus hogares, cuáles son los desafíos que enfrentamos y qué soluciones se están implementando para resolverlos. Porque informar con claridad también es parte de nuestro compromiso.